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miércoles, 2 de marzo de 2016
sábado, 21 de marzo de 2015
FICHA: quinto domingo de cuaresma, ciclo B.

fuente:http://elrincondelasmelli.blogspot.com.es/search/label/LITURGIA%3A%20CICLO%20B
sábado, 14 de marzo de 2015
FICHA: Cuarto domingo de cuaresma ciclo B.

fuente: http://elrincondelasmelli.blogspot.com.es/search/label/LITURGIA%3A%20CICLO%20B
sábado, 7 de marzo de 2015
FICHA: Tercer Domingo de Cuaresma ciclo B.

fuente: http://elrincondelasmelli.blogspot.com.es/search/label/LITURGIA%3A%20CICLO%20B
lunes, 2 de marzo de 2015
sábado, 21 de febrero de 2015
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO del Miércoles de Ceniza
Basílica de Santa Sabina
Miércoles 18 de febrero de 2015
Como pueblo de Dios comenzamos el camino de Cuaresma, tiempo en el que tratamos de unirnos más estrechamente al Señor para compartir el misterio de su pasión y su resurrección.
La liturgia de hoy nos propone, ante todo, el pasaje del profeta Joel, enviado por Dios para llamar al pueblo a la penitencia y a la conversión, a causa de una calamidad (una invasión de langostas) que devasta la Judea. Sólo el Señor puede salvar del flagelo y, por lo tanto, es necesario invocarlo con oraciones y ayunos, confesando el propio pecado.
El profeta insiste en la conversión interior: «Volved a mí de todo corazón» (2, 12).
Volver al Señor «de todo corazón» significa emprender el camino de una conversión no superficial y transitoria, sino un itinerario espiritual que concierne al lugar más íntimo de nuestra persona. En efecto, el corazón es la sede de nuestros sentimientos, el centro en el que maduran nuestras elecciones, nuestras actitudes. El «volved a mí de todo corazón» no sólo implica a cada persona, sino que también se extiende a toda la comunidad, es una convocatoria dirigida a todos: «Reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho, salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo» (v. 16).
El profeta se refiere, en particular, a la oración de los sacerdotes, observando que va acompañada por lágrimas. Nos hará bien a todos, pero especialmente a nosotros, los sacerdotes, al comienzo de esta Cuaresma, pedir el don de lágrimas, para hacer que nuestra oración y nuestro camino de conversión sean cada vez más auténticos y sin hipocresía. Nos hará bien hacernos esta pregunta: «¿Lloro? ¿Llora el Papa? ¿Lloran los cardenales? ¿Lloran los obispos? ¿Lloran los consagrados? ¿Lloran los sacerdotes? ¿Está el llanto en nuestras oraciones?». Precisamente este es el mensaje del Evangelio de hoy. En el pasaje de Mateo, Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Y distingue el hecho externo del hecho interno, de ese llanto del corazón. A lo largo del tiempo estas prescripciones habían sido corroídas por la herrumbre del formalismo exterior o, incluso, se habían transformado en un signo de superioridad social. Jesús pone de relieve una tentación común en estas tres obras, que se puede resumir precisamente en la hipocresía (la nombra tres veces): «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas… Cuando recéis, no seáis como los hipócritas a quienes les gusta rezar de pie para que los vea la gente… Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas» (Mt 6, 1. 2. 5. 16). Sabed, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de lágrimas.
Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción. Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre «que ve en lo secreto» (Mt 6, 4. 6. 18).
Queridos hermanos y hermanas: El Señor no se cansa nunca de tener misericordia de nosotros, y quiere ofrecernos una vez más su perdón —todos tenemos necesidad de Él—, invitándonos a volver a Él con un corazón nuevo, purificado del mal, purificado por las lágrimas, para compartir su alegría. ¿Cómo acoger esta invitación? Nos lo sugiere san Pablo: «En nombre de Cristo os pedimos: ¡que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5, 20). Este esfuerzo de conversión no es solamente una obra humana, es dejarse reconciliar. La reconciliación entre nosotros y Dios es posible gracias a la misericordia del Padre que, por amor a nosotros, no dudó en sacrificar a su Hijo unigénito. En efecto, Cristo, que era justo y sin pecado, fue hecho pecado por nosotros (v. 21) cuando cargó con nuestros pecados en la cruz, y así nos ha rescatado y justificando ante Dios. «En Él» podemos llegar a ser justos, en Él podemos cambiar, si acogemos la gracia de Dios y no dejamos pasar en vano este «tiempo favorable» (6, 2). Por favor, detengámonos, detengámonos un poco y dejémonos reconciliar con Dios.
Con esta certeza, comencemos con confianza y alegría el itinerario cuaresmal. Que María, Madre inmaculada, sin pecado, sostenga nuestro combate espiritual contra el pecado y nos acompañe en este momento favorable, para que lleguemos a cantar juntos la exultación de la victoria el día de Pascua. Y en señal de nuestra voluntad de dejarnos reconciliar con Dios, además de las lágrimas que estarán «en lo secreto», en público realizaremos el gesto de la imposición de la ceniza en la cabeza. El celebrante pronuncia estas palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás» (cf. Gn 3, 19), o repite la exhortación de Jesús: «Convertíos y creed el Evangelio» (cf. Mc 1, 15). Ambas fórmulas constituyen una exhortación a la verdad de la existencia humana: somos criaturas limitadas, pecadores siempre necesitados de penitencia y conversión. ¡Cuán importante es escuchar y acoger esta exhortación en nuestro tiempo! La invitación a la conversión es, entonces, un impulso a volver, como hizo el hijo de la parábola, a los brazos de Dios, Padre tierno y misericordioso, a llorar en ese abrazo, a fiarse de Él y encomendarse a Él.
miércoles, 18 de febrero de 2015
PROGRAMA DE CUARESMA:
Cuando la ropa se ensucia por el uso, mamá o la persona que se encarga de cuidarnos la asea y la prepara para que esté limpita y podamos de nuevo ponérnosla y lucirla. ¿Te has preguntado alguna vez que ocurre cuando nuestro corazón no está limpito?
Claro, como el corazón no se ve, es difícil que se noten las manchas, aunque a veces está tan sucio que puede verse desde fuera. Cuando mentimos por ejemplo, cada mentira es una mancha que le colocamos a nuestro corazón y cuando lo hacemos con frecuencia nuestro corazón se llena tanto que laa gente puede ver en nuestro comportamiento que somos unos mentirosillos y ya no nos crearen.
Lo mismo ocurre si somos desobedientes, o descuidados con nuestras obligaciones. ¿Pero sabes lo peor de todo? Que hay alguien que si puede ver siempre como de limpio o manchado está nuestro corazón? ¿Sabes quién?
Sí, Dios.
Pues hoy comienza un tiempo muy bonito para que pongamos a lavar nuestro corazón. El tiempo de la Cuaresma. Cuarenta días en que la Iglesia nos invita a ponernos de cara al Señor, mostrarle nuestro corazón sin miedo y prepararnos para una gran fiesta que habrá al final de los 40 días. Para participar solo tienes que tener ganas y seguir las reglas del programa.
La Iglesia nos propone a todos uno muy bueno LIMOSMA-AYUNO-ORACION.
Imagina la limosna como un buen detergente o al ayuno como un refuerzo de lejía para escamondar la ropa y por ultimo al igual que en los lavados un suave y oloroso suavizante que puede ser la oración.
¿Qué te parece si ponemos a lavar nuestro corazón?
El primer paso es cargar a la lavadora los trapos, ¿no? Pues hoy iremos a misa de cenizas con nuestros familiares y así comienza nuestro programa de lavado. Durante el tiempo que dura este programa de lavado habrá que usar los mejores limpiadores para nuestro corazón. ¿Qué te parece usar el detergente de la limosna? Trataremos de no gastar el dinerito que nos dan por ejemplo para chuches y se lo daremos a un pobre que veamos pidiendo en la calle. Seguro que alguna vez te has puesto una camiseta ya lavada, pero tenia una mancha que no salió mientras se lavaba, para eso se usa otros productos de limpieza que se añaden al lavado o que las mamás añaden y ponen en remojo antes de volver a lavar. El ayuno será como ese producto, que da fuerza a nuestro propósito de cambiar y limpiar nuestro corazón. Y la oración. Ay la oración!!! son esos momentos tan dulces en que nos detenemos y hablamos con Dios, o con su Hijo Jesús, o con la Virgen. También podemos rezar al Ángel de la guarda o algunos de los Santos o Santas que conocemos. Son momentos de tranquilidad y amistad los que podemos pasar mientras rezamos. Momentos que nos ayudaran a querer ser mejores. ¿A que a veces hueles el olorcillo de tu ropa que tiene ese olor a suavizante que siempre usa mamá y que al olerlo te recuerda a ella, o a casa, o a lo bien que te sientes siendo parte de tu familia? La oración en este programa nos hará sentir así.
Cuando termine nuestro programa de lavado de cuaresma, nuestro corazón estará preparado, reluciente. Como vestido de gala para asistir a una fiesta muy importante que celebramos la Iglesia el Domingo de Resurrección. Pero antes de que llegue ese dia, tenemos que poner a lavar nuestro corazoncillo.
Ah!!! Y si ya te has confesado alguna vez, será muy importante que vuelvas ha hacerlo en estos 40 días. En las lavadoras hay un botón de pre lavado que ayuda a la colada a lavar un extra de tiempo y con eso salen mejor las manchas. Pues el mejor pre lavado para nuestro corazón es acudir al confesionario y confesarnos.

viernes, 14 de marzo de 2014
AYUNO Y ABSTINENCIA:
La Cuaresma es un período de cuarenta días reservado a la preparación de la muerte y resurrección de Jesús durante la Semana Santa.
Desde el siglo IV se manifiesta la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.
La ley del ayuno obliga a hacer una sola comida durante el día, pero no prohíbe tomar un poco de alimento por la mañana y por la noche. La ley del ayuno obliga a todos los mayores de edad hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Son días de ayuno y abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Estas mortificaciones mínimas de ayuno y abstinencia deben ser completadas por cada uno según las personales necesidades y exigencias espirituales.
La Cuaresma no es sólo tiempo de mortificación. Es, además, tiempo de retiro espiritual en el que la meditación y la oración personal deben ser intensificadas para lograr la renovación espiritual que se anhela conseguir durante este tiempo.
DECÁLOGOS CUARESMALES
LA CENIZA que Dios quiere
Que no te consideres dueño de nada, sino humilde administrador.
Que no te gloríes de tus talentos, sino que con ellos edifiques a los demás.
Que no te creas santo o te creas algo, porque santo y grande es sólo Dios
Que no te deprimas ni te acobardes, porque Dios es tu victoria.
Que aprecies el valor de las cosas sencillas.
Que valores más la calidad que la cantidad.
Que vivas el tiempo presente, sin tantos miedos y añoranzas.
Que estés abierto siempre a la esperanza.
Que ames la vida y la defiendas.
Que no temas la muerte, porque siempre es Pascua.
EL AYUNO que Dios quiere
Que no hagas gastos superfluos.
Que tus inversiones las pongas en el banco del tercer mundo y en la cuenta corriente de los pobres.
Que prefieras pasar tú necesidad antes que la padezca el hermano.
Que ofrezcas tu tiempo al que lo pida.
Que prefieras servir a ser servido.
Que tengas hambre y sed de justicia.
Que te comprometas en la lucha contra toda marginación.
Que veas en todo hombre a un hermano.
Que veas en el pobre y en el que sufre un sacramento de Cristo.
Que esperes cada día una nueva humanidad.
LA ABSTINENCIA que Dios quiere
Que no seas esclavo del consumo, los juegos, las modas.
Que te abstengas de tanta televisión y de tanto DVD..
Que frecuentes menos bares, discotecas y lugares parecidos.
Que no seas esclavo del sexo ni de nada.
Que te abstengas de toda violencia.
Que respetes todo ser vivo.
Que te abstengas de palabras ociosas y necias.
Que te alimentes de la palabra de Dios.
Que comas la carne de Dios.
Que ofrezcas al Señor estar menos tiempo conectado a Internet durante Cuaresma (navegación, redes sociales, etc)
Que ofrezcas al Señor utilizar sólo lo imprescindible el teléfono móvil o enviar menos SMSs.
Recomendación: Preséntale al Señor una lista de propósitos para esta Cuaresma con el fin de esforzarte por quitarte defectos y ser mejor persona y estar más cerca del Señor.
FUENTE:http://webcatolicodejavier.org/ayuno.html
miércoles, 12 de marzo de 2014
10 IDEAS PARA UNA BUENA CUARESMA:
1. Retirarnos a una iglesia para saborear el silencio y la presencia de Dios.
En un mundo que nos roba la serenidad son necesarios espacios de tranquilidad y oasis de paz para valorar, reflexionar y hacer una autocrítica sobre la vida que llevamos
"El silencio es el único rumor que hace Dios cuando pasa por el mundo." Víctor Manuel Arbeloa
"El silencio es el único rumor que hace Dios cuando pasa por el mundo." Víctor Manuel Arbeloa
2. Escuchar la Palabra del Señor.
Estamos totalmente asediados y asaeteados por multitud de cuñas publicitarias y verdades a medias que son grandes mentiras. El Señor, con su Palabra, nos orienta para tomar la dirección adecuada sin alejarnos de El.
Que nadie diga: "¿para qué voy a ir a la iglesia? Mira los que van todos los días..., no practican lo que oyen"...
Sin embargo hacen algo: oír... Así, algún día podrán hacer las dos cosas: oír y practicar... Pero tú..., ¿cómo vas a llegar a practicar si estás huyendo de escuchar?. San Agustín de Hipona
3. Salir al encuentro de los demás.
Que nadie diga: "¿para qué voy a ir a la iglesia? Mira los que van todos los días..., no practican lo que oyen"...
Sin embargo hacen algo: oír... Así, algún día podrán hacer las dos cosas: oír y practicar... Pero tú..., ¿cómo vas a llegar a practicar si estás huyendo de escuchar?. San Agustín de Hipona
3. Salir al encuentro de los demás.
El tren de las prisas, con sus correspondientes vagones de estrés, nos hace individualistas y pasar de largo de ciertas situaciones de dolor que nos rodean. La Cuaresma nos invita a abrir los ojos, el corazón (y los bolsillos si hace falta) para que no olvidemos que la Fe exige compromiso.
La caridad es una letra de cambio a largo plazo a favor del que la practica, aceptada por una firma de crédito ilimitado: Dios.
(Anónimo)
4. Amar y trabajar por la Iglesia.
La caridad es una letra de cambio a largo plazo a favor del que la practica, aceptada por una firma de crédito ilimitado: Dios.
(Anónimo)
4. Amar y trabajar por la Iglesia.
Hoy, tal vez, no está de moda el decir "yo soy iglesia y la quiero". Lo cierto es que, en los períodos de dificultades, es donde de verdad salen a relucir y se manifiestan los valientes y grandes en la fe.
¡La Iglesia de hoy no necesita cristianos a tiempo parcial, sino cristianos de una pieza! Juan Pablo II
5. Retomar o, incluso iniciar, el gusto por la oración.
¡La Iglesia de hoy no necesita cristianos a tiempo parcial, sino cristianos de una pieza! Juan Pablo II
5. Retomar o, incluso iniciar, el gusto por la oración.
El Papa Juan Pablo II, nos invitó a recorrer el camino hacia la Semana Santa intensificando nuestra relación con Dios. El silencio, entre otras cosas, es el ruido que Dios hace cuando pasa cerca de nosotros.
"Ora cuando te sientas solo, la oración te traerá la compañía de Dios"
6. Guardar la vigilia y el ayuno.
"Ora cuando te sientas solo, la oración te traerá la compañía de Dios"
6. Guardar la vigilia y el ayuno.
Cuando uno/a "tiene un/a amante" es capaz de hacer cualquier cosa por él/ella. Cada viernes de cuaresma, siendo sobrios y distintos en nuestra alimentación, recordamos que Jesús sigue siendo importante en nuestras casas y... por ello mismo realizamos este gesto.
Libremos al cuerpo de sus toxinas, alimentémoslo correctamente y estará hecho el milagro de la salud (Dr. Arbuthnot Lan)
7. Eucaristía diaria.
Libremos al cuerpo de sus toxinas, alimentémoslo correctamente y estará hecho el milagro de la salud (Dr. Arbuthnot Lan)
7. Eucaristía diaria.
Zarandeados por una constante y pertinaz secularización , los cristianos, necesitamos tomar fuerza y vitalidad de esa gran fuente de energía que emerge en el altar. Estamos en el Año Eucarístico; ¿por qué no hacer extraordinario cada atardecer o cada amanecer con nuestra participación en la Eucaristía?
La Eucaristía, el auténtico pesebre donde adorar a Jesús. (Padre Raniero Cantalamessa OFMCap)
8. Promover dentro de nuestras familias el apetito por Dios.
La Eucaristía, el auténtico pesebre donde adorar a Jesús. (Padre Raniero Cantalamessa OFMCap)
8. Promover dentro de nuestras familias el apetito por Dios.
No hace falta ir lejos, ni mucho menos a otros continentes, para dar razón de nuestra fe. ¿Cuánto hace que no hemos recordado a nuestros familiares más directos su pertenencia a una iglesia que les dio a Jesús y que, como madre, les necesita?
La familia es el seno espiritual donde se fomentan las creencias y las costumbres.
9. Dar gracias a Dios por los valores que el Evangelio nos propone.
La familia es el seno espiritual donde se fomentan las creencias y las costumbres.
9. Dar gracias a Dios por los valores que el Evangelio nos propone.
En medio del relativismo moral que nos sacude, lejos de desertar, hemos de ser agradecidos para con Dios porque nos hace diferentes a muchas personas que creen que en el "todo vale" reside la felicidad.
Leer y hacer lo que dice el Evangelio , ayuda a aspirar a una libertad más grande. (J.Vallmajor)
10. Hablar bien y con delicadeza.
Leer y hacer lo que dice el Evangelio , ayuda a aspirar a una libertad más grande. (J.Vallmajor)
10. Hablar bien y con delicadeza.
No podemos olvidar que se consigue más "con miel que con hiel". La cuaresma es un buen momento para corregir las blasfemias en nuestro lenguaje y las ofensas o el juicio duro hacia los que nos rodean.
Suprimid y gritad contra Dios y se habrá hecho la noche en el alma humana. (Lamartine)
Suprimid y gritad contra Dios y se habrá hecho la noche en el alma humana. (Lamartine)
Autor del texto: Padre J. Leoz.
FUENTE:http://webcatolicodejavier.org/ideasparaCuaresma.html
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Mento
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Cuaresma.
martes, 11 de marzo de 2014
PÓSTER DE CUARESMA: Practicas cuaresmales.
Ideal para colocar en nuestra clase o lugar de catequesis y como apoyo para explicar este tiempo litúrgico.

fuente:http://profesoradoreligion.blogspot.com.es/2011/03/especial-cuaresma-y-semana-santa-dia-de.html
OTRA VEZ ESTOY EN CUARESMA:
¡Cuarenta días, otra vez!.
Me pregunto: ¿Qué haré este año? ¿Dejaré de fumar?. ¿Dejaré de tomar cerveza o refrescos? ¿Dejaré de comer dulces? ¿Dejaré de ver la televisión o de pasar tanto tiempo en las redes sociales? ¿Y las fiestas que tengo planificadas? ¿No me conviene entonces? ¿Dejaré de...?
No, no, nada de esto es buena idea, definitivamente no. Ya sé, tomaré el café sin azúcar, la leche sin chocolate, no comeré tortillas de harina, no veré películas entre semana.
¡Cuarenta días otra vez! Y es que esta es, verdaderamente, la misma vieja historia que se repite año tras año: tratar de resignarme y vivir este tiempo de cuaresma, con la "Ley del mínimo esfuerzo". Y como siempre, dará resultado por unos cuantos días. Y es que estoy perdiendo de vista el objetivo. Pero yo mismo me río, porque ¿cuál es el objetivo?
¡Señor!, ¿No te das cuenta de que estoy perdido? ¡Cuaresma! ¡Cuarenta días, otra vez! Oración, ayuno, penitencia, conversión, limosna, confesarse, comulgar, ser mejor, cambiar, ¿ayudar a los demás? ¿indulgencias? ¿de qué se trata todo ésto? Jesús, realmente no entiendo, no creo ni lo acepto. ¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué batallo tanto?
“Es Jesús mismo quien te responde”
- Yo soy el camino, la verdad y la vida. Todo lo que te pido es que me sigas. Que vengas conmigo adonde yo vaya en este camino de la cruz. Cuarenta días, sí, otra vez. Porque te necesito a ti. No necesito tus cigarros, ni tus bebidas, ni tus refrescos, ni el azúcar, ni el café, ni el chocolate. Si, claro, todo esto te ayuda a vivir el espíritu de sacrificio, pero lo que yo necesito eres "TÚ". Necesito tus pies, necesito tus manos, necesito tus ojos, necesito tu libertad, tu memoria, tu
voluntad, necesito tu comprensión, necesito tu mente, tu corazón y tu alma.
!Cuarenta días... otra vez¡ Déjame sanarte interiormente, déjame darte mi Amor, déjame mostrarte mi perdón y mi misericordia. Esto es lo que te pido:
Déjame entrar a tu corazón; acércate a mí en el silencio de tu alma y en la quietud de tu conciencia, ahí estoy yo, sediento de ti, esperándote con los brazos abiertos.
!Cuarenta días... otra vez ¡ Sé que no es fácil, pero ciertamente es posible. El camino es largo y a ratos puede parecer aburrido y sin sentido. Te vas a cansar, muy pronto te vas a desanimar, puede ser doloroso y difícil, pero acuérdate que estoy contigo, siempre contigo.
Para convertir tu cansancio en ánimo, tu tristeza en alegría, tu pecado en gracia, tu soledad en compañía. No fue nada fácil para mí hacerlo hace ya dos mil años. Estaba solo, hambriento, cansado, tuve tentaciones pero tenía la seguridad de que mi Padre no me abandonaría. Escuché dentro de mi corazón: "Confía en MI"
No dejes que estos cuarenta días sean nada más un cambio cuaresmal, "otra vez". Arriésgate a caminar conmigo, sé valiente y acepta el reto, haz de este camino de la cruz algo muy especial... TÚ y YO, un camino desde dentro del corazón.
¡Cuarenta días... sí, otra vez, pero distintos! "Confía en Mi", Caminaremos juntos, sufriremos juntos, moriremos juntos al pecado en la cruz, para resucitar y VIVIR juntos mi GRACIA en la LUZ de la PASCUA de este año. "TENGO HAMBRE Y SED DE TI"
FUENTE:http://webcatolicodejavier.org/40diasotravez.html
No, no, nada de esto es buena idea, definitivamente no. Ya sé, tomaré el café sin azúcar, la leche sin chocolate, no comeré tortillas de harina, no veré películas entre semana.
¡Cuarenta días otra vez! Y es que esta es, verdaderamente, la misma vieja historia que se repite año tras año: tratar de resignarme y vivir este tiempo de cuaresma, con la "Ley del mínimo esfuerzo". Y como siempre, dará resultado por unos cuantos días. Y es que estoy perdiendo de vista el objetivo. Pero yo mismo me río, porque ¿cuál es el objetivo?
¡Señor!, ¿No te das cuenta de que estoy perdido? ¡Cuaresma! ¡Cuarenta días, otra vez! Oración, ayuno, penitencia, conversión, limosna, confesarse, comulgar, ser mejor, cambiar, ¿ayudar a los demás? ¿indulgencias? ¿de qué se trata todo ésto? Jesús, realmente no entiendo, no creo ni lo acepto. ¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué batallo tanto?
“Es Jesús mismo quien te responde”
- Yo soy el camino, la verdad y la vida. Todo lo que te pido es que me sigas. Que vengas conmigo adonde yo vaya en este camino de la cruz. Cuarenta días, sí, otra vez. Porque te necesito a ti. No necesito tus cigarros, ni tus bebidas, ni tus refrescos, ni el azúcar, ni el café, ni el chocolate. Si, claro, todo esto te ayuda a vivir el espíritu de sacrificio, pero lo que yo necesito eres "TÚ". Necesito tus pies, necesito tus manos, necesito tus ojos, necesito tu libertad, tu memoria, tu
voluntad, necesito tu comprensión, necesito tu mente, tu corazón y tu alma.
!Cuarenta días... otra vez¡ Déjame sanarte interiormente, déjame darte mi Amor, déjame mostrarte mi perdón y mi misericordia. Esto es lo que te pido:
Déjame entrar a tu corazón; acércate a mí en el silencio de tu alma y en la quietud de tu conciencia, ahí estoy yo, sediento de ti, esperándote con los brazos abiertos.
!Cuarenta días... otra vez ¡ Sé que no es fácil, pero ciertamente es posible. El camino es largo y a ratos puede parecer aburrido y sin sentido. Te vas a cansar, muy pronto te vas a desanimar, puede ser doloroso y difícil, pero acuérdate que estoy contigo, siempre contigo.
Para convertir tu cansancio en ánimo, tu tristeza en alegría, tu pecado en gracia, tu soledad en compañía. No fue nada fácil para mí hacerlo hace ya dos mil años. Estaba solo, hambriento, cansado, tuve tentaciones pero tenía la seguridad de que mi Padre no me abandonaría. Escuché dentro de mi corazón: "Confía en MI"
No dejes que estos cuarenta días sean nada más un cambio cuaresmal, "otra vez". Arriésgate a caminar conmigo, sé valiente y acepta el reto, haz de este camino de la cruz algo muy especial... TÚ y YO, un camino desde dentro del corazón.
¡Cuarenta días... sí, otra vez, pero distintos! "Confía en Mi", Caminaremos juntos, sufriremos juntos, moriremos juntos al pecado en la cruz, para resucitar y VIVIR juntos mi GRACIA en la LUZ de la PASCUA de este año. "TENGO HAMBRE Y SED DE TI"
FUENTE:http://webcatolicodejavier.org/40diasotravez.html
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Cuaresma.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Test de Cuaresma para peques:

El Miércoles de Ceniza la Iglesia marca el inicio de la Cuaresma, tiempo de preparación a la Pascua que termina el Jueves Santo después de mediodía, recordándonos a los cristianos que somos creaturas, que esta vida es tan sólo una preparación y que nuestro verdadero destino es llegar al cielo con Dios en la vida eterna.
Al momento de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, el sacerdote nos recuerda las palabras del Génesis, después del pecado original: “Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir”, que recuerdan a los fieles tres verdades fundamentales: su nada, su condición de pecadores y la realidad de la muerte.
Dinámica para esta Cuaresma:

Hoy comienza la cuaresma, esta es la dinámica que vamos ha realizar este año mi grupo de catequesis. La preparé pensando en lo bueno que seria para la catequesis familiar, poder en casa con sus papás seguir un calendario de buenos propósitos.
lunes, 3 de marzo de 2014
Portadas para Fb. de Cuaresma:
Estas dos portadas las ha creado mi amiga Josefina para que nuestros perfiles de las redes sociales vayan acordes con el tiempo litúrgico que nos entra este miércoles. Así que ya sabes, viste tu portada y reafirmate públicamente como lo que somos: Católicos seguidores de Cristo.


sábado, 1 de marzo de 2014
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2014
El próximo día cinco comienza la Cuaresma, ¿sabes que nos dice Francisco sobre ella este año?
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Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: «Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?
La gracia de Cristo
Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…». Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”, para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15). ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).
La finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice san Pablo— «...para enriqueceros con su pobreza». No se trata de un juego de palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la «riqueza insondable de Cristo» (Ef 3, 8), «heredero de todo» (Heb 1, 2).
¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre. Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29).
Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy); podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo.
Nuestro testimonio
Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.
A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.
No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.
El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.
Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.
Que el Espíritu Santo, gracias al cual «[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo» (2 Cor 6, 10), sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.
Vaticano, 26 de diciembre de 2013
Fiesta de San Esteban, diácono y protomártir
FRANCISCO
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jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 3 de marzo de 2013
APRENDEMOS SOBRE LA CUARESMA:
PINCHA EN LA IMAGEN Y APRENDE JUGANDO.
La Cuaresma es el tiempo litúrgico anterior a la Semana Santa.
Durante la Cuaresma los cristianos nos preparamos para recordar los últimos días de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
La Pascua es la fiesta más importante de los cristianos, ya que celebramos la resurrección de Jesús. Por eso hemos de prepararnos bien para celebrar este gran acontecimiento.

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