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domingo, 14 de octubre de 2012

Yo estuve en misa.


DOMINGO 28º DEL TIEMPO ORDINARIO.

     El evangelio de hoy es un evangelio de alegría  aunque a primera vista pueda parecer un poco triste. Pues triste se va el joven rico que se acerca con tanta ilusión a seguir al Jesús cunado descubre que está muy apegado a sus pertenencias. 
    Jesús está deseando que nosotros le pidamos ayuda, que le digamos como este joven, ¿Que tengo que hacer para seguirte? Pero lo que de verdad ilusiona a Jesús es que no nos rindamos a la primera dificultad, si no que esperemos en Él. Porque es ese buen amigo que nos va a ayudar a alcanzar y cumplir nuestras metas.  Jesús quiere que sepamos las verdades de seguirlo  por eso le dice al joven que vaya y venda sus bienes. Con eso lo que quiere decirle es que si trae muchas cosas de equipaje, no va a poder seguirlo  Imagínate andar por un camino todo cargado de maletas, con muchas cosas siguiendo a Jesús. Ese joven no iba a poder aguantar mucho rato caminando. En cambio, Jesús que sabe que su Padre le provee todo lo necesario para el camino, va sin nada y no tiene que cargar con cosas inútiles que no van a servirle en verdad.
     A veces tenemos puesta nuestra felicidad en cosas materiales, que cuando se extravían o se rompen, nos hacen sufrir un montón ¿a qué sí? Pues Jesús lo que nos dice en este evangelio es que pongamos nuestra felicidad en alcanzar el cielo, porque eso nunca va a fallarnos. El cielo es el bien que nos espera, la felicidad de la vida eterna y allí no nos van a servir para nada nuestros cacharros, así que ¿para que vamos a cargar con ellos?
      Las personas que deciden creer en lo que Jesús dice, con valentía comienzan a no depender de tantas cosas a las que estamos apegados. Por ejemplo la televisión, en vez de ver la tele, leen la biblia, o rezan y eso les hace mucho más felices que ver su programa favorito. Pero para descubrir esta felicidad, primero tenemos que ser valientes y ponernos en camino con Jesús y no dejar que nuestro apego a las cosas que tenemos nos llene de tristeza como al joven del evangelio y nos aleje de Dios.


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